
Oficio,no postureo.
Barbería de barrio con manos de otra época. Corte, navaja y barba en Malasaña. Sin prisa, sin humo y sin cita imposible.
Reservar sillaUn buen corte no se nota.
Se nota cuando falta.
Diez años cortando en el mismo local de Malasaña. Los mismos barberos, las mismas navajas, el mismo cuidado. La mitad de nuestras sillas se llenan con los hijos de los primeros clientes.
// El fundador
Andrés

Aprendió el oficio barriendo pelo en la barbería de su tío en Chamberí, con catorce años y sin sueldo. Dice que fue el mejor contrato de su vida.
Lleva más de veinte años con la navaja en la mano y sigue afilando las suyas cada domingo, porque no se fía de nadie más.
Habla poco mientras corta. Si te pregunta por tu madre, es que ya eres de la casa.
La navaja no perdona.
Por eso nos gusta.

Japón
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