// La casa
Diez años cortando en el mismo local de Malasaña. Los mismos barberos, las mismas navajas, el mismo cuidado. La mitad de nuestras sillas se llenan con los hijos de los primeros clientes.
Aquí no hay tendencias.
Hay oficio.
Abrimos en 2014 con dos sillas, un espejo de anticuario y una lista de precios escrita a mano. Hoy hay cuatro sillas y la misma lista, pasada a limpio. Lo demás no ha cambiado: se corta bien, se cobra justo y se despide con un apretón.
// El fundador

Aprendió el oficio barriendo pelo en la barbería de su tío en Chamberí, con catorce años y sin sueldo. Dice que fue el mejor contrato de su vida.
Lleva más de veinte años con la navaja en la mano y sigue afilando las suyas cada domingo, porque no se fía de nadie más.
Habla poco mientras corta. Si te pregunta por tu madre, es que ya eres de la casa.
// El material
Herramienta buena, mantenida a diario y sin excepciones. Lo que toca tu cabeza aquí no lo vende ningún catálogo de saldo.

// Reglas de la casa
Mismo local.
Desde 2014.